Passamos unos días de tormentas bastante fuertes, no paraba de llover. Pensaba en el huerto, daban muchas lluvias y grandes vientos. Por la mañana la terraza estaba horrorosa, parecía que había pasado un tornado. Tuve que dedicarles bastante tiempo y aún así no pude hacer nada con uno de los girasoles, por eso tenía que pensar en como lo iba hacer para cubrirlas.
Por suerte y tras una semana las lluvias se fueron y todo volvió a la normalidad. El huerto se puso super bonito y ahora ya se les ve los capullos de las flores que van hechando.
Ahora sigo con las tareas de entutorado, que de momento con palos de pincho ya voy tirando y sólo a una le he puesto el entutorado con cañas. Poco a poco van creciendo y yo contenta y con ganas de ver los frutos.



